A UN OLMO SECO de Antonio Machado

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A un olmo seco

 

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

 

  ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

 

 No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

 

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

 

 Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas, 
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
 

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

 

 

El poema ” a un olmo seco”, creado por Antonio Machado, en la primavera  de 1912 en Soria, es un viaje a la esperanza, para la recuperación de su mujer Leonor, con quien pasea cada día en busca del aire puro soriano. Tres meses después la joven esposa hará su último viaje,  y el poeta cambiará de destino para siempre.

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Comentario de texto

Es Mayo de 1912, y han pasado ya varios meses desde la vuelta de Antonio y Leonor a Soria, desde París, de donde han traido la enfermedad de la hemoptisis como acompañante. Han luchado con todas sus fuerzas para curar el terrible mal, alquilando una casita en el paseo del Mirón para buscar el aire puro de Soria, como antídoto fundamental. Pero nada mejora la situación de la enferma, ni siquiera el mayor de los afectos que le dedica en cada minuto Antonio Machado.

 

Un día pensando en esto el poeta se para a observar, seguramente en el paseo de San Saturio, un olmo centenario que está afectado por la enfermedad de la grafiosis y que acabará indudablemente con su vida. Esto le sirve de inspiración al poeta para crear el bellísimo poema "A un olmo seco", en el que encuentra un paralelo con la lamentable situación de su mujer, Leonor Izquierdo

“A un Olmo Seco” es un canto a la esperanza en la que ya será la última semblanza  a Leonor Izquierdo. Antonio Machado seguramente  se pregunta porqué no pudiera su mujer “florecer” como lo hacen los olmos, los álamos del río, …………. Es una metáfora entre un olmo ya casi derruido, y su mujer “carcomida” por dentro. Los dos afectados por la enfermedad mortal; la grafiosis del olmo, y la tuberculosis de Leonor.

Lo que más le inspira a Machado para escribir el poema,  es la vista del olmo “carcomido y polvoriento” (seguramente en sus paseos entre San Polo y San Saturio), pero en el que se atisban esperanzas de renacer (algunas hojas verdes le han salido). ¿Por qué no podría ser así, para su mujer? ¿Porque no se podría curar?

Pero a la vez el poema es de un realismo lacerante, porque es consciente de que tanto en el olmo, como en su mujer, por dentro “tejen sus telas grises las arañas”. Por ello quizás a Machado solo le queda esperar “anotar en su cartera” la gracia de la rama verdecida del olmo, (los últimos dias de Leonor), y por si acaso esperar un milagro, “Mi corazón espera también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la  primavera”

 

 

 

 

 

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